El estrés surge cuando nos sentimos abrumados por las presiones de la vida.

Generando en ocasiones fuertes sensaciones que percibimos de nuestra mente.

Y el exceso de estrés provoca un efecto negativo en el bienestar físico, porque nos debilita. Lo ideal es experimentar niveles moderados de estrés para mantener el enfoque y sentirnos estimulados.

Exceso de estrés y sus efectos

El estrés excesivo hace que tanto el cerebro como el cuerpo se vuelvan ineficientes, por ello, necesitamos encontrar maneras sencillas de regular nuestros niveles de estrés.

Una de las mejores formas que te recomendamos es hacerlo a través de la risa, una habilidad que todos poseemos desde que nacemos.

Biológicamente, la risa produce endorfinas conocidas como las hormonas felices del cuerpo, por ello el estrés y la risa son opuestos fisiológicos.

Cuando experimentamos estrés, el sistema nervioso simpático nos pone en pie de lucha o huida.

La risa activa el sistema nervioso parasimpático, que promueve la relajación y el rejuvenecimiento.

Reír


Reír nos hace sentir bien, es un tónico natural porque aumenta los niveles de oxígeno en la sangre, mejora la circulación, relaja los músculos y propicia el movimiento rítmico del diafragma y el abdomen.

Está comprobado que cuando escuchamos risas, instintivamente queremos reír también, porque literalmente es contagiosa, incluso cuando esa risa es forzada.


Dos técnicas fáciles para propiciar la risa


Técnica 1: Técnica del Lápiz

El Dr. David Eagleman sugiere poner un lápiz entre los dientes, por ejemplo, cuando estés leyendo . Y este simple acto hará que te resulte un poco más divertida y significativa la actividad. Y además, tu cerebro será influenciado positivamente solo por el hecho de tener una sonrisa en la cara.


Técnica 2: Provocar la risa

  1. Busca un lugar tranquilo, respira profundamente y sacude cualquier tensión o estrés que tengas, permite que tu cuerpo se relaje por completo.

  2. Comienza con una pequeña risa y aumenta gradualmente la intensidad. Puede parecer forzado, pero está bien, no te preocupes por ello.

  3. Si tienes dificultades, intenta repetir frases como “jo-jo, ja-ja o je-je” mientras te ríes. Experimenta con diferentes sonidos y variaciones para encontrar la que sientas más natural.

  4. Concéntrate en abrazar completamente el sentimiento alegre que trae la risa. No te preocupes por cómo suenas o te ves.

  5. Sigue adelante y mantén la risa durante varios minutos. Si la risa disminuye, tráela de vuelta usando los primeros pasos de nuevo.

  6. Relájate y disfruta, al final reduce gradualmente la intensidad de la risa y tómate un momento para respirar profundamente y disfrutar y reconocer de todos los beneficios de esta práctica. ¡Déjate llevar y divertirte con ellos!

Toma en cuenta que estos ejercicios tienen la finalidad de ser lúdicos y agradables, llévalos a cabo de manera constante y te garantizamos que sumarán significativamente a tu bienestar.


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