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Mujer con pensamientos
Tener demasiadas preocupaciones hace que tu cerebro se ponga en un modo de alerta extrema. 

Y esto activa tu amígdala, que es como “la superhéroe” de tu cerebro porque es demasiado poderosa, sobre todo cuando está en su máximo nivel ya que tus áreas racionales y de pensamiento lógico se apagan, y tendemos a reaccionar en automático, como si estuviéramos ante un gran peligro.

Pensar demasiado lo que pudo haber sido, los errores que cometimos o las oportunidades que perdimos; nos hace sentir tristes y hasta enojadas. 

Cuando pensamos en algo, ya sea bueno o malo, nuestro cerebro crea conexiones eléctricas que se vuelven más fuertes cada vez que repetimos esos pensamientos.

Los pensamientos al ser tan repetitivos con el tiempo se vuelven familiares, al punto que se convierten en parte de nosotros. Aparecen de manera automática e involuntaria en forma de ideas, imágenes, sonidos o declaraciones y nos generan un alto grado de malestar. Nos sentimos agobiados por su presencia.

Ningún pensamiento te define

Considera que ningún pensamiento que percibas como agobiante tiene por qué hacerse realidad, o ser algo que tú pienses de verdad, no te define ni te ponen en peligro real.

Los pensamientos agobiantes pareciera que “compiten” por recibir atención y hacer que nos centremos en ellos. 

Intentar eliminar un pensamiento agobiante, para aliviar el malestar que nos produce, tiene un efecto de calma temporal, porque al esforzarnos por eliminarlo se mantienen y consolidan.

Salir de ese torbellino de pensamientos negativos se puede lograr haciendo que las partes lógicas y racionales de tu cerebro vuelvan a funcionar.


Actividad para ayudarte a tomar conciencia de cómo funcionan los pensamientos agobiantes.

Entender nuestros pensamientos

La mente siempre está activa, no para de crear y gestionar funciones vitales. Y es normal tener pensamientos de todo tipo.

Este ejercicio te permitirá conocer cómo se comporta nuestra mente cuando intentamos pensar en algo específico o evitar pensar.

¿Qué necesitas?

Sigue las siguientes instrucciones:

  1. Inicia el temporizador, durante dos minutos cierra los ojos y piensa en un camello, levanta la mano o realiza una marca rápida en tu cuaderno cada vez que desaparezca de tu mente. Trata de concentrarte en el camello y que no se vaya. 
  1. Vuelve a iniciar el temporizador otros dos minutos y cierra los ojos, ahora intenta NO pensar en el camello, trata de apartarlo de tu mente y levanta la mano siempre que aparezca.
  1. Último paso, inicia el temporizador y piensa en cualquier cosa, imagina que tus pensamientos son nubes que avanzan y tú las contemplas, aunque no te lo propongas es probable que visualices el camello, déjalo ahí, no lo apartes solo registra cada vez que aparezca.

Al terminar contabiliza las tres fases. Seguro has levantado más veces la mano en el paso 2 que en el paso 3, ¿verdad?

Cuando tratamos de eliminar un pensamiento, este tiende a fortalecerse y por eso es contraproducente evadir o “esforzarse” en no tener un pensamiento en particular.

En el paso 3, cuando aparece el camello y lo aceptamos sin tratar de eliminarlo, la mente se va a otra cosa.

Al ser consiente de cómo se comportan los pensamientos agobiantes podrás entenderlos, incluso tomar acción para saber qué hacer con ellos y dejen de producirte sensaciones incómodas.


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